03 Mar

Urban Farm, el huerto urbano del corazón financiero de Tokio

Actualmente cerca de 2.000 millones personas viven en ciudades. Los grandes núcleos urbanos se han convertido en el hábitat natural de gran parte de la población, con el coste ambiental que supone su mantenimiento. Pese a que solo suponen el 5% de la superficie terrestre, son las responsables del 70% de la factura de la luz y de un porcentaje similar de emisiones de gases de efecto invernadero cada año. En un mundo donde las sobrepoblación de las ciudades está al alza (se calcula que para 2050, el 66% de los 9.000 millones de habitantes del planeta vivirá en núcleos urbanos) cada vez se hace más evidente el impacto ambiental que conlleva el actual sistema de producción alimentario.

Sede de Pasona Group

Exteriores de la sede central de Pasona Group

Con sus más de 38 millones de personas, Tokio (Japón) puede considerarse la ciudad más grande de la tierra. En el seno de esta metrópolis superpoblada se encuentra Parsona Group, una empresa de consultoría y recursos humanos que trabajas desde hace más de 10 años buscando soluciones para el sector de la agricultura. Su sede central se encuentra en el centro del distrito financiero de la ciudad, un edificio de nueve plantas forrado de vegetación y en cuyo interior conviven en perfecta armonía el personal con todo tipo de huertos.

Entre sus 20.000 m² de oficinas, el Urban Farm, que es como la empresa ha bautizado al edificio, dedica el 20% de sus instalaciones (3.995 m²) a espacios verdes.  En su interior alberga una gran cantidad de cultivos, desde arrozales hasta campos de lechugas que no necesitan tierra.

Más allá de la estética

Pero no se trata de un recurso decorativo. Aquí los cultivos comparten salas de reunión, pasillos y mesas de trabajo con los empleados. Más de 200 especies de plantas, frutales, hortalizas y verduras que los trabajadores de Pasona Group cuidan con la ayuda de un equipo de expertos, y que brotan en un oasis verde entre asfalto, acero y cristal, en pleno barrio financiero de la ciudad más grande del mundo. Un símbolo, un gesto, que sin embargo marca las posibles líneas a seguir para construir las ciudades sostenibles del futuro.

Sala de reuniones en el edificio Urban Farm

Una de la salas de reuniones del edificio

El Urban Farm fue diseñado a conciencia con el objetivo de que se convirtiera en símbolo de la agricultura más experimental. “La empresa intenta encontrar soluciones que mejoren la vida de las personas”, explica el directivo nipón Motonobu Sato (responsable de la división de agricultura urbana de la compañía). “Queríamos que la naturaleza y los trabajadores cohabitaran en una simbiosis perfecta en un entorno diseñado sobre tres conceptos: la agricultura, un espacio de trabajo saludable y una oficina ecológica”.

Con ese objetivo, la empresa compró en 2010 un antiguo edificio de oficinas y le encargó a la firma Kono Designs que ideara la forma de transformar el bloque de 9 plantas en un moderno cubo con jardín vertical en el exterior, zona verde en la azotea y diferentes huertos interiores integrados en la estructura del edificio. La vegetación no podía ser algo accesorio, sino más bien el vínculo entre las personas, el edificio y la naturaleza. El resultado es un espacio de trabajo en el que crecen hasta 200 especies diferentes de plantas, con un sofisticado sistema de control de riego, temperatura e iluminación, en el que los oficinistas conviven con tomates, berenjenas, melones, perejil, rosas e incluso arroz.

Un símbolo de concienciación

Cultivo de Arroz en Urban Farm

Cultivo de Arroz en Urban Farm

El edificio es un símbolo del trabajo que realizan en el sector agrícola japonés. Un proyecto que pretende conectar a las generaciones más jóvenes con la agricultura, concienciar sobre las posibilidades del binomio agricultura-tecnología y ayudar a las comunidades locales de agricultores. Como en muchos países industrializados, en Japón el mundo rural muere lentamente sin que los habitantes de las ciudades apenas se percaten. Mientras haya comida en el supermercado, todo está bien. Pocos se preguntan quién ha producido ese alimento y cómo ha llegado hasta allí. Las urbes viven de espaldas al mundo rural. El Urban Farm pretende darle la vuelta: quiere traer el campo a la ciudad.

Fuente: El País

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