04 Abr

España precisa plan de descarbonización, según la Fundación Europea del Clima

Laurence Tubian, directora de la Fundación Europea del Clima, urge a España de un debate conjunto sobre la descarbonización entre todos los sectores sociales para pactar en qué escenario de emisiones de CO2 quiere estar a mediados de siglo y qué dirección seguir para lograrlo. Ha indicado que el Gobierno español “debe aclarar cuándo va a hacer su estrategia de descarbonización y abrirla a un debate más amplio que una simple discusión interministerial”.

Durante su visita a Madrid para reunirse con responsables políticos, parlamentarios, empresas, y ONG, la diplomática francesa que dirigió las negociaciones del Acuerdo de París ha incidido en que España “necesita llegar a la reunión del G20, en julio, con un plan de cómo va a descarbonizar su economía, como el que ya poseen la mayoría de potencias mundiales”.

Estas estrategias de descarbonización a 2050 son un ejercicio que el Acuerdo de París invita a hacer a los países, y que la propia Comisión Europea ha pedido a sus miembros para 2018, con el fin de que cuenten con una herramienta que determine si las decisiones de inversión (en energía, transporte o agricultura) del corto y medio plazo están en consonancia con el objetivo de reducción de emisiones que se ha propuesto un país en el largo plazo.

Tubiana preside una plataforma lanzada por los países en la pasada cumbre del clima de Marraquech(COP22) para compartir conocimiento en torno a sus estrategias, en la que no está España pero sí países como Canadá, Estados Unidos, México, Italia, Brasil, Sudáfrica, Reino Unido, Francia, Alemania, Noruega, Suiza, Suecia, China, India o Rusia, entre otros.

Un debate amplio y conjunto

En esa línea, la directora de la Fundación Europea del Clima (European Climate Foundation, ECF, por sus siglas en inglés) insiste en que el Gobierno español “debe aclarar cuándo va a hacer su estrategia de descarbonización y abrirla a un debate más amplio que una simple discusión interministerial“.

Esto es así “porque hablamos de un camino que no sólo se va a andar con inversiones públicas, también con privadas y con la colaboración de Gobiernos regionales y locales”, detalla.

“Es imprescindible que España promueva un ejercicio nacional conjunto con todos los actores implicados en la descarbonización, de manera que lo que se acuerde sea resultado de la suma de objetivos y del alineamiento de todas las partes“, apunta la diplomática francesa, que alerta que de no hacer así “a cada paso que den los gobiernos a cualquier nivel se generará un conflicto de interés que paralizará todo”.

Tener un objetivo de reducción de emisiones a 2050 puede parecer un muy largo plazo, “pero no está tan lejos para los inversores“, que ya contemplan escenarios a 2030, 2040 o 2050, y necesitan señales de qué va a pasar; y, al mismo tiempo, “para evitar sobreinversiones que no son adecuadas, como puede pasar con el gas en España”.

Es importante que las decisiones a corto plazo vayan en consonancia con el objetivo a largo plazo. Una vez que has hecho grandes inversiones en algo es difícil cambiar, y eso dificulta la transición porque ya has puesto el dinero en algo que quieres amortizar, y has creado una rigidez casi insalvable”, apunta Tubiana, quien ha presidido el debate sobre la estrategia de descarbonización a 2050 en su país, Francia.

“Sin ser una experta en la política energética española, veo problemas para la transición energética en España como la cuestión del carbón en Asturias, demasiada inversión en gas y falta de apuesta por las renovables”, considera.

Todas estas cuestiones “deben analizarse en este debate conjunto y profundo que necesita la sociedad española, y que también debe incluir materias como el autoconsumo o la pobreza energética“.

La transición, una prioridad de la futura UE

La directora de la Fundación Europea del Clima opina que 2017 es un año “decisivo” en la lucha contra el cambio climático y la transición energética, en el que confía que de las citas electorales de Francia y Alemania salga una UE “más fuerte, con un corazón de países decididos a avanzar más rápido” en esta materia, algo que “en estos momentos no es una prioridad”, reconoce.

“Si logramos eso tras las elecciones alemanas yo creo que todo el mundo está esperando a que la UE lidere esta transición”, advierte Tubiana, quien cree que Europa debe trabajar en paralelo cultivando una relación con los grandes emisores (China e India) y con el resto de países en desarrollo de la Coalición por la Alta Ambición, con la que la UE hizo presión para lograr un Acuerdo de París más ambicioso.

“Estados Unidos estaba muy comprometido con desarrollar una relación bilateral con esos países, y ahora es Europa quien debe estar ahí abanderándola”, insiste.

Involucrada en las negociaciones internacionales de cambio climático desde sus inicios, hace más de 20 años, Tubiana está convencida de que “no hay que temer” que una salida temporal de Estados Unidos del Acuerdo de París pueda llevar a toda una avalancha de países a seguirle, como ya ocurrió con el Protocolo de Kioto.

“El mundo es totalmente distinto hoy, Kioto era algo fundamentalmente entre la UE y Estados Unidos, con Japón de por medio, mientras que el Acuerdo de París abarca a todos los países y los mayores emisiones, China o India, ya han dicho que continuarán”, argumenta la diplomática, quien no cree que EE.UU. “permanezca al margen de estos temas durante mucho tiempo“.

“Hay muchos países que van a estar ahí, y la principal señal es que la economía está cambiando, la tecnología solar y eólica van a bajar más. La transición ya está en marcha, no hay más que ver como China invierte millones y millones en el desarrollo de vehículos eléctricos y en renovables. Y no sólo China”, sostiene.

En esa transición, admite, “hay que inventar también un futuro para la industria de los combustibles fósiles, el sector que más se ha resistido al cambio, porque hasta hace poco pensaba que el problema del cambio climático no era tan serio”.

Servitización

Una de las posibles soluciones para que el sector se adapte puede consistir en vender servicios en lugar de vender energía, y señala el caso de la presidenta de Engie (antigua GDF Suez), Isabelle Kocher, que se ha propuesto que la empresa cada vez “venda más servicios en lugar de gas”.

Uno de los servicios en los que deberían centrarse en proveer este tipo de empresas es la eficiencia energética, afirma.

Algo más de un año después de que se alcanzara el primer gran pacto global de lucha contra el cambioclimático, incluyendo compromisos de todos los países: el Acuerdo de París, una de sus mayores artífices confiesa que las dos claves del éxito para alcanzarlo estuvieron en una negociación transparente y en identificar a los países que más querían avanzar y apoyarse en ellos.

“Ser transparente fue muy útil. Al principio nadie nos creía y pensaba que teníamos una agenda escondida, pero cuando pasan los meses y la gente ve que no cambias el discurso te creen. La transparencia es un valor a cultivar en estas negociaciones por ser una materia tan compleja“, añade.

Con transparencia y con el foco en los agentes de progreso “logramos convencer a todos de que se podía, de que había que crear un marco en el que cooperar e innovar juntos desde la confianza. El resultado es el Acuerdo de París”.

Fuente: EFE Verde

related posts