04 Sep

EL 75% de los europeos demandan más acción medioambiental de la UE

Según el Eurobarómetro del pasado mes de abril, el 75% de los ciudadanos europeos demandan a la UE más acciones y medidas en la protección y cuidado del medio ambiente. Esto se traduce en 8 puntos porcentuales más que el pasado año, ascendiendo, en el caso de España, al 87%, 9 puntos porcentuales más.

CAMBIO CLIMÁTICO, CONTAMINACIÓN, NATURALEZA Y BIODIVERSIDAD

Tal y como se recoge en un comunicado del Parlamento Europeo, la UE ha venido adoptando distintas medidas de carácter medioambiental, manteniendo en todo momento un sólido compromiso con el cumplimiento de los objetivos sobre cambio climático adoptados en el Acuerdo de París.

En este sentido, recuerda que los eurodiputados trabajan en la reforma del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) para incrementar los incentivos a la innovación en nuevas tecnologías sostenibles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte, la construcción, la agricultura y los residuos, buscando igualmente vías para que los bosques y suelos puedan capturar CO2 de manera sostenible.

En este marco, cabe señalar que, el próximo mes de noviembre, una delegación del Parlamento participará en la Conferencia sobre Cambio Climático de Naciones Unidas en Bonn (Alemania), siendo su principal objetivo garantizar el progreso en la aplicación del Acuerdo de París. Para hacer frente a la contaminación atmosférica, que causa anualmente en la UE alrededor de 400.000 muertes prematuras, en 2016 el Parlamento aprobó unos ambiciosos límites de emisiones para los principales contaminantes del aire, incluyendo los óxidos de nitrógeno (NOx), las partículas y el dióxido de azufre.

En el ámbito de la naturaleza y la biodiversidad, indicar que, en marzo del año en curso, el Parlamento solicitó una mejor protección del ecosistema único y vulnerable del Ártico y, en 2016, adoptó un informe sobre un plan de acción contra la trata de fauna silvestre, instando a la cooperación global.

ECONOMÍA CIRCULAR

Por su parte, la economía circular ocupa un lugar prioritario, por lo que se trabaja sobre un conjunto de medidas orientadas a reducir la producción de residuos, controlar su gestión, impulsar el reciclado y reducir el uso de los recursos. El reto reside en realizar cuanto antes el ansioso tránsito desde una economía lineal, caracterizada por los malos hábitos de usar y tirar, a una circular que promueva la menor producción de basura e impulse su reutilización, recuperación y puesta en valor, transformando los residuos en recursos y cerrando el círculo de aprovechamiento de los mismos con el menor impacto sobre el entorno y la salud.

Las nuevas normas sobre residuos buscan una gestión más eficaz y eficiente de los mismos, abordando con garantías la correcta gestión de los desechos municipales, el reciclaje, el menor depósito en vertedero y el ecodiseño, prestando igualmente atención a los vehículos, baterías, acumuladores y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEEs).

Pero la economía circular, más allá de sus efectos beneficiosos sobre el entorno y el bienestar social, también traerá consigo resultados económicos positivos, concibiéndose como una fuente de ingresos y generadora de empleo. Y, como ejemplo, se alude a los teléfonos móviles, ya que si se consigue recuperar el 95% de sus componentes, el ahorro en costes de material superaría el billón de euros al año.

Llegados a este punto, cabe recordar las principales líneas de actuación recogidas en el paquete europeo de economía circular, que vio la luz en diciembre de 2015, y sobre el que se está trabajando a fin de utilizar los recursos de una forma más inteligente y sostenible.

De cara al 2030, la propuesta legislativa alude al reciclado del 65% de los residuos municipales y del 75% de los residuos de envases, limitando al 10% la basura a depositar en vertedero, un porcentaje que el Parlamento Europeo propuso rebajar hasta el 5%.

Además de todo ello, el paquete recoge de forma explícita que, cuando los residuos no se puedan evitar ni reciclar, resulta preferible, tanto en términos medioambientales como económicos, recuperar su contenido energético en lugar de eliminarlos en vertedero. Se asegura así que la producción de energía a partir de la basura no reciclable puede desempeñar su papel y crear sinergias con la política climática y energética de la UE.

Fuente: Medio Ambiente

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