22 Mar

Primeros pasos hacia una gestión sostenible del agua

Hay más de 1.385 millones de kilómetros cúbicos de agua en la Tierra. Menos del 3 % de toda esta agua es agua dulce y de esa cantidad, más de dos tercios están encerrados en los casquetes polares y los glaciares. Con tanta agua alrededor, parece que hay suficiente para suplir a la humanidad durante millones de años. Pero hoy sabemos que incluso el agua, donde en ciertos territorios parecía ser abundante, puede comenzar a escasear.  

¿A qué nos referimos cuando decimos que en un lugar hay escasez de agua?

Decimos que hay escasez de agua cuando durante un periodo determinado la demanda de agua supera la cantidad disponible o cuando el uso del agua se ve restringido por su baja calidad. Esta escasez o estrés hídrico trae consigo un deterioro de los recursos de agua dulce en términos de cantidad (acuíferos sobreexplotados, ríos secos, etc.) y de calidad (eutrofización, contaminación de la materia orgánica, intrusión salina, etc.).

Según la ONU, la escasez de agua afecta ya a 4 de cada 10 personas y se prevé que para 2050 una cuarta parte de la población mundial vivirá en países con falta crónica de agua limpia y que la demanda mundial de agua dulce crecerá en más del 40%.

El agua es un recurso esencial para la vida en este planeta. Podemos vivir en un mundo sin petróleo, sin oro, incluso sobreviviríamos, con penurias y grandes dificultades, a la desaparición de una variedad vegetal básica en la alimentación como el trigo o el arroz. Pero la ausencia de agua es incompatible con la vida. En este contexto es especialmente importante una gestión adecuada del agua para abordar y los problemas existentes.

La entrada del agua en bolsa

El pasado 7 de diciembre el agua empezaba a cotizar en los mercados de futuros de California con el fin de poder gestionar mejor este recurso natural. Pero, ¿es esta la mejor forma de gestionarlo?

Los defensores de la presencia de los derechos del agua en los mercados financieros utilizan dos argumentos para justificar su posición:

  • Facilita la gestión de los agricultores, ya que pueden asegurarse un precio fijo por el agua a futuro y de este modo sus negocios ganan en certidumbre.
  • Estimula una mejor gestión de los recursos hídricos, ya que los excedentes pueden comercializarse en el mercado.

En el polo opuesto, se sitúan los opositores a esta iniciativa financiera. En este sentido, conviene aclarar que desde siempre se comercia con el agua y con los derechos del agua. En España, algunos agricultores y regantes ceden a cambio de una compensación sus derechos de riego. Pero si el modelo de California llegara a España, por ejemplo, estas operaciones que hoy son informales se convertirían en oficiales.

  • Estimular este tipo de operaciones da alas, según algunos expertos, a la acumulación de un recurso básico en unas pocas manos que podrían hacerse con los derechos del agua y luego revenderlos.
  • También se plantean dudas sobre la afectación que tendría vender unos derechos de un agua que circula por un río y que si ve reducido su caudal tiene otras consecuencias a lo largo de su recorrido.

Además, está la controversia ética de todo esto, ya que ¿hasta qué punto está “bien” especular con un bien gratuito y esencial para la vida de todos los seres vivos del planeta?

ODS6 Agua limpia y saneamiento

A nivel Internacional la Agenda 2030 de las naciones unidas para un desarrollo sostenible establece un objetivo específico para abordar el problema de la escasez del agua. El ODS 6 pretende garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Entre las metas a 2030 para lograr este objetivo se encuentran:

  • De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando los vertidos y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial
  • De aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua

Y las empresas, ¿Cómo pueden mejorar su gestión del agua y contribuir al ODS6?

Las empresas juegan un rol clave en este sentido, debiendo gestionar de forma sostenible los recursos hídricos disponibles en el entorno que son utilizados para la creación, producción y distribución de sus productos y servicios. Deben fomentar y facilitar la mejora de la gestión del agua en su cadena de valor y apostar por la educación y la innovación en la temática.

Las empresas pueden contribuir de diferentes maneras al ODS 6. Hay determinadas empresas cuyo núcleo de negocio está más directamente ligado a este Objetivo, como las del sector químico o las del sector agroalimentario. No obstante, todas las empresas, independientemente de su sector, pueden tomar medidas para contribuir a este ODS.

Huella Hídrica

El análisis de Huella de Agua o Huella Hídrica Organizacional se encuentra en un estado pionero de maduración metodológico. Hasta la fecha, se han llevado diversos estudios a nivel de organización, principalmente, en empresas del ámbito agroalimentario o desde el ámbito académico (Hoekstra, Mekonnen, Boulay). A nivel normativo, destaca la ISO 14046 como marco de referencia para la huella de agua como un intento de implementar en mayor medida y de manera más estandarizada su estudio. Estos trabajos tienen como característica común la aplicación relativa de estas aportaciones metodológicas para cada caso, empleando cada uno ellos una dosis de interpretación de estas.

A nivel de gestión nos permite poner el foco en los aspectos hídricos y en el problema de la escasez de agua de forma específica, aportando un enfoque y visión particular, cuya lectura nos permite sumar otra dimensión en el ámbito de la sostenibilidad. Calcular la huella hídrica nos permite conocer cuánta agua es necesaria en todo el ciclo de vida de un producto o servicio y al mismo tiempo establecer objetivos de reducción. Esta aportación es totalmente complementaria a la Huella Ambiental Corporativa, que, si bien incorpora, cinco categorías de impacto mid-point (Water use y eco-toxicidad y eutrofización agua dulce/marina), no nos permite relativizar el impacto en función al contexto local.

A nivel reputacional, la interpretación de los resultados puede servir de base para responder en el cuestionario CDP Water así como en otros índices de sostenibilidad.

Huella de Agua por escasez

Es la cuantificación del impacto ambiental potencial relacionado con el agua de forma parcial. A diferencia de la Huella de Agua Integral, el impacto se valora en relación a una única categoría de impacto ambiental, la escasez de agua en un entorno dado.

Para abordar el concepto de escasez se usa el enfoque empleado por AWARE (Available Water Remaining). Este método recomendado por WULCA desde 2016 para evaluar el impacto del consumo de agua en Análisis de Ciclo de Vida (ACV) consiste en un indicador único midpoint que representa el impacto teniendo en cuenta el agua disponible en una cuenca una vez que se han alcanzado la de demanda de los ecosistemas y las personas.

Circularidad del agua

La gestión circular del agua ha ganado atención en los últimos años como un enfoque para abordar los desafíos relacionados con la cantidad, la calidad y el valor del agua desde una perspectiva basada en el contexto.

Cuando el agua es escasa, la gestión circular del agua ofrece la oportunidad de hacer más con menos, reduciendo la demanda en la cuenca; cuando el agua es demasiado sucia, ofrece la oportunidad de reducir la contaminación y utilizar agua de una calidad que sea “apta para el propósito”; y, cuando el agua está infravalorada, la gestión circular del agua ofrece la oportunidad de capturar un valor adicional.

El World Bussines Council for Sustainable Development (WBCSD) la Mesa Redonda Medioambiental de la Industria de las Bebidas (BIER) han colaborado para desarrollar un conjunto de indicadores que permitan evaluar la circularidad del agua a nivel de las instalaciones. COmo resultado de esta colaboración se ha creado una herramienta de Métrica de Circularidad del Agua (WCM) basada en escenarios para ayudar a los usuarios a medir, establecer objetivos y supervisar el progreso de la gestión circular del agua a través de estos indicadores.

La herramienta Water Circularity Metric: Tool application and guidance note proporciona instrucciones sobre el uso de la herramienta WCM basada en Excel para evaluar la circularidad de una instalación y guiar la transición de las empresas de una gestión lineal del agua a una más circular. La guía y la herramienta WCM proporcionan un enfoque pragmático para que las empresas adopten una métrica común para la circularidad del agua que se utilizará tanto para la toma de decisiones internas como para la comunicación con las principales partes interesadas externas.

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